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Arquitectura de minorías

En un par de años se ha realizado un cambio de enfoque en un sector de la crítica de arquitectura. La discusión actual parece girar en torno a la carencia de logros de la arquitectura en lo social y en lo político. Se ha cambiado el énfasis pasando de arquitectos a quienes se les dio tanta atención y aprobación generalizada que se convirtieron en modelos de la profesión (llegando algunos al nivel de starchitects) con proyectos y concursos llamativos, muchas veces con un objetivo principal de generar edificaciones icónicas. La saturación y fracaso recurrente de estos objetivos sin duda ha sido parte del cambio. La burbuja inmobiliaria y un boom económico temporal de ciertos países impulsaron este modelo de despacho pero llegó la realidad del debacle financiero y evidenció un modelo de profesión que en pocos años construyó de más, apresurado y con poca conciencia. 

La serie de exposiciones y publicaciones Design for the other 90 impulsada por el museo nacional de diseño Cooper-Hewitt de Estados Unidos exhibe la realidad de falta de alcance del diseño a la mayoría de la población. Una segunda exposición en el 2012 agrega el enfoque Cities donde cuestionan la problemática de los asentamientos urbanos informales y la tendencia de seguir aumentando en los países en vías de desarrollo.

Recientemente ha surgido una respuesta con planteamientos de aportación social directa y esquemas alternativos que parecerían nuevos para el segmento más tradicionalista de la profesión y que han resultado ser altamente mediáticos: proyectos y obras realizados en talleres académicos y construcciones por estudiantes (Escuela de arquitectura de la Universidad de Talca, Chile y Rural Studio, Alabama, EEUUA, son algunos ejemplos), construcciones con voluntarios (Al Borde, Ecuador) y/o los mismos usuarios (Francis Kéré, Burkina Faso), asociaciones sin fines de lucro que promueven proyectos de arquitectura social, colectivos de arquitectos, diseñadores y equipos multidisciplinarios (PKMN, Madrid, España). 

Con temas sobre la mesa como la arquitectura de guerrilla, arquitectura sin arquitectos, asociaciones civiles como promotores y la falta de concursos públicos para proyectos de arquitectura, la profesión desde la crítica se cuestiona el valor del rol del arquitecto-diseñador. ¿Hay que cambiar la manera en que operan los despachos de arquitectos? ¿Son de menor valor los encargos con fines comerciales?  Si todos los usuarios tienen los mismos derechos, ¿tienen menor logro los proyectos de vivienda unifamiliar que populan los blogs de arquitectura? ¿Menor mérito una obra en el campo que la ciudad? 

Es una realidad que a estas propuestas alternativas de prácticas de arquitectura ya se les había otorgado una mirada atenta, no es descubrimiento reciente, pero ahora están en el candelabro internacional. El tiempo dirá si su posición actual en los reflectores es sólo es un fetichismo temporal o un cambio de paradigma. Pero lo cierto es que, para bien o para mal, siempre habrá arquitectos, medios de promoción, premios y encargos por y para la población con grandes recursos económicos: arquitectura para las minorías. 

 

Federico Campos / 2014



"Recientemente ha surgido una respuesta, un enfoque al extremo de la atención previa a los trabajos de arquitectos muy reconocidos, girando la mirada hacia diseñadores que trabajan partiendo de un planteamiento de aportación social directa y con esquemas alternativos..."